genero: Sergiori eskainitako poemak

  • SE CERRARON TUS OJOS

    SE CERRARON TUS OJOS

    Elegía para Sergio Oiarzabal   Mientras surcaba el agua los cauces proclamados por las lluvias y la vida descargó sus zarpazos, los infieles venenos se hicieron contra ti al hilo de tu vida malograda.   Una vez más la muerte, con sus sandalias pardas, peregrinó contigo en las volutas del humo de tu plata. Sabor…

  • Jugar con Damas

    Jugar con Damas

    La dama en nieve blanca y sed te ofrece la muerte en la quietud de sus arenas. Atrás quedaron yerros y cadenas y el ámbito de un mar que nunca crece. Saquitos con cangrejos, días trece que absorberán tus carnes y tus penas. El aguijón mortal de las condenas y un sueño azul mecido por…

  • Pequeña elegía

    Pequeña elegía

    Te abrazaría ahora como la primera vez. Te abrazaría para no terminar, para hacerte pequeño como una contradicción, para limpiarme la prole insoportable del mundo en tu pureza. Te abrazaría en cada estación, sobre cada puño de tierra, bajo cada sol rojo, como tú y yo haciendo primaveras cuando cortábamos las flores largas del anunciamiento.…

  • MUERTE DEL JOVEN POETA

    MUERTE DEL JOVEN POETA

    Llueve sobre tu ausencia. Sobre el asfalto, lloran palabras huérfanas que no concertarás. Pero nos queda la cadencia, el vagido naciente de armonía brotando de tus versos. Nos queda tu memoria de brillos deslumbrantes y grises melancólicos. Quiero pensar que te tendremos siempre, como un espejo de ti mismo, en el hueco del alma donde…

  • Quiero recordarte

    Quiero recordarte

    “Convoco en mi voz música más dulce que la muerte”. (Delicatessen Underground) Quiero imaginarte ante el umbral de la eternidad, entre volutas de humo, eludir la siniestra barca de Caronte, y en el espejo de tu sonrisa, aceptar el guiño cómplice de Poussin desde el Parnaso, donde Apolo y las Ninfas te esperan anhelantes. Quiero…

  • A Sergio Oiarzabal  (“… barrendero de palabras…”)

    A Sergio Oiarzabal (“… barrendero de palabras…”)

    Llueve, llueve, llueve… Arrecia indolente esta lluvia. No calla. Ensombrecida tromba de replicantes palabras que salpican, resbalan por el cristal empañado de nuestra desgana. Me ahoga este aire, su humedad charlatana. Somos soledad mojada. Y llueve. Sigue lloviendo. Llueve… Llueven tan frías palabras… reincidentes esculpen nuestra insignificancia, vencidas se escurren en ríos sin vida que…

  • Dedicado a Txiki (Sergio Oiarzabal)

    Dedicado a Txiki (Sergio Oiarzabal)

    Sentado en el taburete frente a la barra pido una antigua botella de vino y dos vasos, ni estoy en un batzoki ni pasa una linda moza con pololos. Lleno los txikitos e invito a acompañarme a mi pasado: – El mínimo común denominador en todas estas situaciones es simplemente el vino. – Déjate de…

  • AGUR AMIGO

    AGUR AMIGO

    El viento me trajo tu voz, el grito, cabalgando sobre un animal para mí desconocido; atravesó el bosque sin mirar a ningún lado, tus lágrimas pendían de las hojas, allí hacían nido; las ramas, como garfios, abrían luz entre las nubes buscando compañía, oídos atentos, la cercanía de un Dios inmortal que te escuchara. El…

  • El poeta y la ciudad

    El poeta y la ciudad

    1 Decidiste largarte de esta ciudad y puede que algún día también yo siga esa dirección tal como lo planeaste. Sin hacer incomodas maletas que arrastren más pesados escombros. Con el mismo aire melancólico y mortecino del batir de alas de las gaviotas cuando ingrávidas van al encuentro de los barcos para que lleguen prendidos…

  • Una conversación interrumpida

    Una conversación interrumpida

    Temprano madrugó la madrugada, y nos dejó en ayunas, entre cortados, solitarios como solos poetas. Quién sabe dónde está Sergio Oiarzabal. Nos quedarán tus líneas como látigos. Tus líneas como ríos, como lágrimas. Tus líneas que avanzaban hasta el mar. Maravilloso mar, el de la muerte. Nos quedará tu verso verdecido. Tu espiral esperanza y,…

  • agur

    agur

    “La luz, el tiempo, la memoria; sin sombra, sin doblez, sin excusa” Sergio Oiarzabal Ahora que las plumas aún no han llegado al suelo, el reloj de la razón sigue varado en el vacío de las letras, en el vacío de las normas. Pensativo el silencio sigue estrellándose en el recuerdo, un aliento cargado de…